Porque protege tus posesiones, protege a las personas más cercanas a ti y cumple tus deseos; te explicamos los testamentos más habituales.

Cerrados: estos testamentos se elaboran por escrito, ya sea a mano o por ordenador. Si se hace a mano, se debe incluir la firma del testador al final del documento, mientras que si se elabora por medio mecánico, dicha firma deberá incluirse en cada una de las páginas del testamento. Los testamentos cerrados se introducen en un sobre cerrado que se entrega a un notario, profesional encargado de autorizarlo. A lo largo del proceso, el testador no revelará sus últimas voluntades.

Abiertos: los testamentos abiertos se otorgan ante notario, profesional que deberá encargarse de conservar los originales. Destacar la existencia de los testamentos abiertos especiales, otorgados cuando existe un peligro de muerte o de epidemia, y que deben expresarse delante de entre tres a cinco testigos.

Ológrafos: documento redactado a puño y letra por el testador. Para conseguir su validez, estos testamentos deberán contener la firma el lugar y la fecha en la que se otorga, así como la voluntad expresa de testar. Solamente podrá ser redactado por personas mayores de edad. Ver la noticia completa.

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